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Seguridad y datos personales · Modium Aedis

Va a escribir aquí
la cédula de otra persona.

El nombre de su arrendatario, su documento, su teléfono y su historial de mora. Usted responde por esos datos ante la ley. Esta página dice qué hacemos con ellos, cómo está hecho por dentro, y qué todavía no tenemos.

01 / Los dos papeles

Esos datos
son suyos.

Conviene no confundir quién responde por qué, porque cambia a quién le escribe un arrendatario que reclama.

Datos de usted

Modium es responsable

Su nombre, su correo, su clave cifrada, sus datos de facturación y el registro de sus accesos. De eso respondemos nosotros y se rige por nuestra política de tratamiento de datos.

Datos de sus arrendatarios

Usted es el responsable

Nombre, documento, contacto e historial de pagos del inquilino. Nosotros somos solo el encargado: los tratamos por cuenta suya, para la finalidad que usted definió —cobrar su arriendo— y para nada más.

La autorización

La recoge usted, no nosotros

Modium no tiene relación con su arrendatario y no puede pedírsela. Usted la recoge en su propio contrato de arrendamiento, y al cargar los datos declara que la tiene.

Si el arrendatario reclama

Le trasladamos la solicitud

Si nos escribe a nosotros, le pasamos la solicitud al arrendador responsable dentro de los dos días hábiles siguientes y se lo informamos. La decisión sobre esos datos la toma usted.

02 / El aislamiento

Otro arrendador no puede ver un solo dato suyo. Y eso se prueba, no se promete.

Es la garantía más fuerte del sistema, así que va primero. Aedis atiende a muchos arrendadores sobre una sola base de datos, y la pregunta honesta es: ¿qué impide que uno se asome a la cuenta del otro?

Va firmado.

De qué arrendador es una petición no se pregunta ni se manda en la dirección: viaja dentro del token de sesión, firmado. Nadie puede pedir «los contratos de la cuenta 7» cambiando un número en la URL, porque ese número no existe en la petición.

Y el token debe coincidir con lo que dice la base: uno viejo, de un usuario movido o desactivado, no abre ninguna puerta.

Una sola puerta.

Ninguna pantalla del producto consulta la base por su cuenta. Todo pasa por dos funciones —q() y uno()— que filtran por arrendador siempre. Es regla de arquitectura, no costumbre.

Pedir por id un contrato ajeno responde «no encontrado»: indistinguible de que no exista, para no confirmarle a nadie que existe.

Se prueba.

Hay una prueba automática que arma dos arrendadores con datos gemelos —el escenario del desastre— e intenta cruzarlos por las tres vías: la consulta, la búsqueda por id y el motor que aplica los abonos. Si alguna se cuela, no se despliega.

Corre en cada cambio del código, no una vez al año.

03 / La entrada

Su clave no la
tenemos nosotros.

No es una forma de hablar: en la base no está su clave, está el resultado de una cuenta que no se puede devolver.

PBKDF2-HMAC-SHA256

310.000 vueltas por clave

Cada clave se guarda con su propia sal aleatoria y 310.000 iteraciones — la cifra que OWASP recomienda para este método. Si alguien se robara la base, probar claves le costaría un tiempo absurdo, y dos personas con la misma clave tendrían registros distintos.

Comparación en tiempo constante

La verificación no se delata

Al comprobar una clave no se comparan los textos de la forma corriente, sino con una función que tarda lo mismo acierte o falle. Es lo que evita adivinar una clave midiendo cuánto demora el servidor.

Freno a los intentos

Quien insiste, espera

Los intentos fallidos se cuentan por correo y por origen. Pasado el límite, el sistema responde que espere unos minutos. Un guion probando claves de corrido no llega a ninguna parte.

La clave que firma las sesiones

No arranca mal configurado

El código trae una clave de ejemplo para desarrollar. Si alguien desplegara con ella —o con una demasiado corta— el servicio se niega a levantar y dice por qué. El descuido produce un fallo inmediato y legible, no uno silencioso.

04 / El libro

La base no deja cobrar dos veces, aunque el programa se equivoque.

Un error de código se arregla; un cargo duplicado en el libro de alguien queda. Por eso las reglas que protegen el dinero no viven en el programa: viven en la base de datos, que es la que no cede.

Lo que la base no deja pasar Nombre en el código
Un recibo no se repite dentro de un arrendadoruq_abono_tenant_recibo
Un canon por contrato y períodouq_cargo_canon_periodo
Un correo, una cuentauq_usuario_email
Un contrato activo por inmuebleuq_contrato_activo_por_inmueble
Un gasto se recobra una sola vezuq_gasto_recobro
Una factura no se paga dos vecesuq_gasto_documento
Una carta certificada deja una sola constancia por díauq_constancia_postal_dia

Y si alguna faltara

El propio sistema lo confiesa

El servicio publica una dirección de salud que consulta la base en caliente y dice cuáles de esas siete garantías están puestas y cuáles no. Si falta una, responde en rojo — no en verde con una nota. Ahí mismo se ve si el tope de usura está certificado, si el esquema está donde el código lo espera y si las tareas automáticas corrieron.

Por qué se confiesa

Un aviso que nadie lee no es un aviso

Si una base traía duplicados de antes, su garantía se omite para no tumbar el servicio por datos viejos, y eso queda avisado. Pero un aviso impreso al arrancar no lo lee nadie. Por eso se puede consultar en cualquier momento, desde fuera, y un vigilante lo detecta antes que un cliente.

05 / El respaldo

Un respaldo que nunca
se restauró es un archivo.

Casi todo el mundo hace copias. Lo que casi nadie hace es abrirlas. El día que hagan falta no hay tiempo de descubrir que estaban cortadas.

Cómo se copia

No es copiar el archivo

Copiar la base mientras el servicio escribe puede dar un archivo corrupto que se ve perfectamente sano. Se usa el mecanismo de respaldo en línea del motor, que es consistente con el servicio en marcha.

Se revisa antes de guardarlo

El disco lleno no pasa

El modo de fallo más probable es que el disco se llene a mitad del volcado: queda un archivo pesado, sano a la vista, sin la mitad de las tablas. Se comprueba que traiga la marca de cierre y las tablas del libro. Si está cortado, se borra: guardarlo sería peor, porque desplaza a un respaldo bueno.

El ensayo

Se restaura de verdad

La copia se restaura en una base aparte y se comprueban tres cosas: que el esquema esté completo con sus garantías, que estén todas las filas tabla por tabla, y —la que importa— que el libro cuadre: se recalcula el estado de cuenta de cada contrato sobre la copia y tiene que dar exactamente lo mismo que en el original.

06 / El rastro

Qué queda registrado, y qué decidimos NO registrar.

Hay cambios que mueven plata sin tocar un solo asiento: correr el día de pago mueve los vencimientos y con ellos la mora; cambiar el contacto desvía las constancias legales a otra dirección. Eso queda anotado.

Lo que sí se guarda

Qué cambió, quién y cuándo

De cada cambio queda el campo, la persona, la fecha y el origen. De unos campos concretos —el día de pago, el canon, el tipo de contrato, el rol de un usuario, la tasa de mora, el plan— también queda el valor anterior y el nuevo.

Lo que NO se guarda

El contenido de lo personal

El nombre del arrendatario, su documento, su contacto, los correos y los números de cuenta se registran como «cambió», sin decir de qué a qué. La lista de lo que puede escribirse es blanca y cerrada: un campo nuevo pierde su valor hasta que alguien lo autorice a mano.

Por qué así y no al revés

Una lista negra falla abierta

En una tabla que por diseño no se puede corregir, escribir de más es permanente y escribir de menos es reversible. Con una lista de prohibidos, el campo personal que alguien agregue el año entrante se filtraría solo. Esta falla cerrada.

La bitácora técnica

Ni un secreto en los registros

Las descargas de PDF llevan el token en la dirección, así que los registros lo tachan —también los del servidor web, que lleva los suyos aparte—. Las claves nunca entran. Y cuando no se sabe quién intentó algo, el correo se anota enmascarado: sirve para ver que es el mismo insistiendo, sin dejar la dirección escrita.

07 / Lo que no hacemos

Cuatro cosas que
Aedis no hace.

Esto suele dar más tranquilidad que la lista de lo que sí hace, porque es donde otros productos se toman libertades.

No

Toca su plata

Aedis no recauda el arriendo, no lo custodia y no lo dispersa: el dinero va directo del arrendatario a usted. No somos entidad financiera ni servicio de cobranza. Lo único que cobramos es la suscripción.

No

Vende ni cede datos

No se venden, no se ceden con fines publicitarios y no se usan para entrenar sistemas de terceros. Se comparten solo con los proveedores necesarios para prestar el servicio, cada uno con su compromiso de confidencialidad.

No

Pone cookies de terceros

Este sitio no tiene analítica externa: nada sale hacia Google ni Meta. Para saber qué campaña funciona se guarda un contador diario agregado —«el 27 de agosto hubo 14 visitas de la campaña X»— sin su IP, sin identificador y sin huella del navegador. Por eso no le mostramos aviso de cookies.

No

Reporta a centrales de riesgo

El dato de mora de su arrendatario es información financiera y no sale de su cuenta: Aedis no reporta a ninguna central. Y si usted deja de pagar la suscripción, conserva la lectura y la exportación de su información — no secuestramos datos por una factura vencida.

08 / Lo que todavía no tenemos

Decirlo vale más que callarlo.

Somos un producto nuevo. Si le vendemos certezas que no tenemos, el día que falle una usted no va a creernos ninguna.

Certificaciones

No tenemos ISO ni auditoría externa

Ninguna certificación de seguridad de la información, ni una auditoría independiente. Lo que hay es lo que está en esta página, y se puede comprobar en el producto. Cuando haya una, se dirá aquí.

Disponibilidad

No prometemos un porcentaje

Procuramos que el servicio esté siempre arriba, pero no garantizamos operación ininterrumpida y no ofrecemos un compromiso con porcentaje ni compensación. Lo dice la sección 12 de los Términos del servicio. Preferimos no prometer lo que todavía no sabemos medir.

Los documentos legales

En revisión jurídica

La política de tratamiento de datos y los Términos están escritos a partir de lo que el software hace de verdad, no de una plantilla, y están en revisión por abogado antes de publicarse. Quedan por definir el proveedor del servidor y su país, y el plazo de conservación de los datos después de terminada la relación.

Lo que sí es definitivo

Se lleva sus datos cuando quiera

Sin permanencia. Puede exportar sus movimientos y su cartera en cualquier momento, y también mientras la suscripción esté vencida. Irse no depende de que nosotros le entreguemos nada.

09 / A quién escribir

Si encontró algo, o si es sobre sus datos.

Dos asuntos distintos, y conviene que lleguen bien dirigidos.

Un fallo de seguridad

Cuéntenoslo antes de publicarlo

Escriba a contacto@modium.com.co con el asunto «Seguridad». Díganos qué encontró y cómo se reproduce. Acusamos recibo y le contamos qué hicimos. No hay recompensa en dinero, y preferimos decirlo de una vez.

Habeas data · Ley 1581 de 2012

Sus datos, o los de su arrendatario

Conocer qué tenemos, actualizar, rectificar, pedir prueba de la autorización, revocarla o pedir supresión. Escriba desde el correo registrado, con su nombre, su documento y qué solicita. Las consultas se responden en 10 días hábiles y los reclamos en 15, con las prórrogas que la ley permite avisando el motivo.

Si usted es arrendatario y sus datos están en Aedis, su responsable es su arrendador: nosotros le trasladamos la solicitud, pero la decisión la toma él. Y hay algo que no se borra aunque se pida: el libro de dinero, las constancias de cobro y el rastro de auditoría. Es lo que permite que un estado de cuenta de hace dos años vuelva a dar lo mismo — y es la prueba de pago que favorece al arrendatario.